Jan Virgili, el presente en Mallorca y el sueño que nunca ha soltado: “Si no vuelvo al Barça, siempre tendré esa espinita”

Jan Virgili atraviesa uno de los momentos más especiales de su joven carrera. Con apenas 19 años, el extremo catalán se ha convertido en una de las grandes irrupciones del Mallorca, ganándose un sitio en los planes de Jagoba Arrasate gracias a su frescura, su valentía y esa facilidad para romper defensas que también le ha abierto las puertas de la selección Sub-21. Pero entre todos sus logros y pasos adelante, hay un sueño que nunca ha dejado atrás: el FC Barcelona.
“Si algún día se me abren las puertas del primer equipo, estaría encantado. Era y es mi sueño desde siempre”, confiesa Virgili.
El pasado verano, el Mallorca apostó fuerte por él: pagó 3,5 millones de euros por el 50% de su pase, aunque el Barça se guardó una opción de recompra. Una operación que refleja lo que el club azulgrana piensa del extremo, incluso después de su salida.
Y es que marcharse del Barça no fue fácil para él. El propio Virgili lo admite sin rodeos:
“Era muy difícil tener oportunidades. Fue una decisión complicada, pero tenía claro que quería jugar en Primera. Salí en busca de minutos y oportunidades, aunque me dolió dejar el club.”
Ese adiós, aunque necesario, dejó una marca que él mismo reconoce que sigue ahí. Porque, pese a haber encontrado su sitio en Primera División, el vilasarense no renuncia al sueño que lo acompañó desde niño:
“Si nunca vuelvo al Barça, siempre tendré esa espinita. Me habría encantado debutar con el primer equipo, aunque solo fuera un día. Pero el fútbol no se acaba ahí. Cada uno tiene que hacer su camino y encontrar su lugar. Si lo haces bien, el premio puede llegar.”
Con su desparpajo sobre el césped y una madurez sorprendente fuera de él, Virgili se ha ganado el respeto de la Liga. Pero aún conserva una ilusión que le brilla en la mirada: vestir, aunque solo sea una vez, la camiseta del Barça en el nuevo Spotify Camp Nou.
“Va a ser uno de los mejores estadios del mundo junto al Bernabéu”, afirma, imaginándose ese momento que, quién sabe, quizá algún día llegue.
Por ahora, Mallorca es su hogar futbolístico. El Barça, su sueño eterno. Y Jan Virgili, la historia de un chico que se marchó para crecer… pero sin cerrar nunca la puerta a volver.








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