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El Athletic respiró hondo y celebró al final un triunfo que llevaba mereciendo desde mucho antes. En un San Mamés que parecía una olla a presión, los leones lucharon, insistieron y, aunque les costó transformar su dominio en goles, al final el VAR se alineó con ellos y Guruzeta apareció para sellar la victoria.

El partido empezó con la sensación de que el Athletic tenía que imponerse desde el primer instante. Los rojiblancos salieron con esa chispa y seguridad que tanto caracteriza a los equipos de Valverde, dispuestos a enlazar su segunda racha de tres victorias consecutivas en liga. Por su parte, el Elche buscaba su primera victoria fuera de casa, con la esperanza de romper una racha complicada y devolver algo de tranquilidad a su vestuario. Todo indicaba que el favoritismo estaba del lado local, y los primeros minutos confirmaron esa sensación: presión alta, control del balón y llegadas continuas al área rival.

Sin embargo, y como suele pasar cuando un equipo domina, el gol no llegaba. Guruzeta, Sancet y Williams tuvieron sus oportunidades, pero Dituro y la falta de puntería rojiblanca mantenían el empate en el marcador. La defensa del Elche, aunque algo blanda, también supo aprovechar los momentos de indecisión y puso algún susto con disparos lejanos, pero nada que preocupara realmente a Simón.

La polémica no tardó en aparecer. Un penalti a favor del Elche dejó a todos boquiabiertos: Lekue derribó a Valera cuando el balón ya estaba en manos de Simón, y André Silva marcó después de un disparo algo accidentado. La jugada se repitió tras revisión del VAR, y Silva volvió a transformar el penalti. Pero lejos de desanimarse, el Athletic siguió apretando. Sabían que sus ocasiones llegarían y que su juego acabaría encontrando recompensa.

Y así fue. Guruzeta apareció como héroe local: primero adelantando a los leones con un gran remate tras un centro de Yuri, y luego, en los minutos finales, sellando el triunfo con un penalti provocado por una acción de Bigas sobre Laporte que el VAR no dudó en señalar. La grada estalló y el Athletic, que había merecido ganar mucho antes, se llevó los tres puntos con justicia.

El final del partido dejó otra escena digna de recordar. Eder Sarabia, del Elche, muy enfadado, se acercó a Valverde para protestar la decisión del penalti. Pero el técnico rojiblanco mantuvo la calma, con la experiencia y serenidad que lo caracterizan, dejando claro que al Athletic no le iban a robar la sonrisa esa noche.

Al final, fue una victoria de corazón, de insistencia y de fe en el juego propio. El Athletic dominó, generó y, aunque le costó marcar, terminó llevándose un triunfo que alimenta su confianza y que hace que San Mamés vuelva a ser ese fortín donde todo es posible.