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En la fría noche belga del 5 de noviembre de 2025, el Barcelona arrancó un empate 3-3 que sirve para seguir con vida en su grupo de Champions, pero dejó demasiadas señales de alarma. El duelo frente al Brugge no fue cómodo. El rival se adelantó pronto, el Barça tuvo que reaccionar dos veces y acabó arrancando el punto en la recta final. Y allí, una vez más, apareció la luz joven en forma de Lamine Yamal, autor de un gol decisivo y de un remate de presión que terminó en autogol rival. 

Sin embargo, no bastó con la chispa individual. Flick, en rueda de prensa, no ocultó su preocupación por los problemas defensivos:

“No hemos sido capaces de presionar el balón, hemos perdido muchos duelos en el centro del campo y eso era muy importante para contrarrestar a sus atacantes”. 

“Cuando no hay intensidad, no hay oportunidades”, añadió mostrando dureza sobre el rendimiento del equipo. 

En cuanto a Yamal, Flick tuvo palabras de elogio, acompañadas de cautela médica:

“Estoy contento de que Lamine esté nuevamente a este nivel. Pero no sabemos qué pasará mañana o el domingo. Lo importante es que gestione bien la situación, porque no es sencillo”.  

El mensaje de Flick fue claro: “Está bien que Lamine haya hecho un buen partido, pero somos un equipo”, por lo que el protagonismo individual no puede tapar las deficiencias colectivas.

Este empate 3-3 llega en un momento crucial para el Barça en Europa. Motiva por el carácter de remontada, pero preocupa por la facilidad con la que el rival generó peligro. Los indicadores señalan que el equipo sigue sin encontrar solidez defensiva, un aspecto que Flick ha enfatizado como prioridad. 

Además, hay un trasfondo humano: Yamal vuelve a estar en forma después de una pubalgia que había generado dudas sobre su continuidad en los partidos importantes.

El Barcelona debe seguir adelante con la Champions, pero evitando que las buenas actuaciones individuales se conviertan en máscaras que oculten carencias de equipo. Flick ya ha manifestado que seguirá con el “ADN Barça” que él propone —posesión, ataque, pero también presión e intensidad defensiva—