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Puertas abiertas, ánimo desde la grada y la incógnita de Francho marcan la preparación del duelo ante Las Palmas

Un entrenamiento para reconectar con la afición

El Real Zaragoza quiso poner el broche al año de la mejor manera posible: junto a los suyos. El equipo se entrenó a puertas abiertas en el Ibercaja Estadio y cerca de un millar de aficionados respondieron a la llamada, acercándose para arropar a una plantilla que necesita energía y confianza para afrontar lo que viene.

No era una jornada cualquiera. El primer partido del año asoma en el horizonte —este domingo frente a la UD Las Palmas— y el club buscó ese empujón anímico que solo la afición puede dar cuando la situación aprieta.

Un contexto difícil, pero con señales de mejora

El ambiente no fue el de otros años por estas fechas en La Romareda. La ubicación del estadio modular y la delicada situación clasificatoria influyen, y mucho. Pese a ello, los aficionados no fallaron. Saben que el equipo está penúltimo, que la permanencia se encuentra a cuatro puntos y que cada jornada es una final.

Desde la llegada de Rubén Sellés, el Zaragoza ha mostrado una mejor cara, más competitiva y ordenada, aunque los resultados todavía no han terminado de reflejar esa evolución. El reto ahora es transformar las buenas sensaciones en puntos.

Francho, la gran duda

En lo deportivo, la sesión dejó una ausencia especialmente significativa. Francho Serrano volvió a trabajar al margen y sigue siendo duda para el choque ante Las Palmas. El centrocampista, pieza clave en el equilibrio del equipo, se ha perdido las dos últimas jornadas por un problema en la rodilla y su evolución marcará los próximos días.

Tampoco participaron Aguirregabiria, Pau Sans ni Paulino, en una sesión que Sellés aprovechó para ajustar conceptos y mantener la intensidad.

El domingo, una prueba de carácter

Las Palmas no será un rival sencillo, pero el Zaragoza se agarra a su gente y a la idea de que el nuevo año puede traer un cambio de rumbo. Con el apoyo de la afición aún reciente y la urgencia de sumar, el equipo buscará empezar 2025 dando un golpe sobre la mesa.

Porque la situación es complicada, sí, pero en Zaragoza nadie se rinde. Y menos aún cuando la grada empuja.