El Zaragoza busca oxígeno en la Copa ante la Mutilvera

Hace tiempo que la Copa del Rey se le atraganta al Real Zaragoza. Lejos de ser un bálsamo, la competición del KO suele irrumpir en medio de crisis institucionales o deportivas, cuando el equipo apenas encuentra consuelo ni en el césped ni en la grada. Esta vez no es diferente: el conjunto aragonés llega a la primera eliminatoria en uno de los momentos más críticos de su historia reciente, con una única victoria desde agosto y colista en Segunda División y con la afición preparando manifestaciones de protesta en los aledaños del campo en el próximo partido de Liga.
El duelo de este miércoles (19.00 horas) ante la Mutilvera se antoja más como una obligación que como una oportunidad, pero dado el clima que rodea al equipo, cualquier victoria, por modesta que sea, puede tener un valor terapéutico incalculable. La Copa puede ser ese pequeño respiro que devuelva al vestuario un mínimo de confianza y que sirva de punto de inflexión para empezar a levantar cabeza.
Sellés busca una reacción
Rubén Sellés, que apenas lleva unos días en el banquillo blanquillo, ha dejado claro que aprovechará el partido para dar minutos a los menos habituales y ver en acción a los jugadores del filial. El técnico no podrá contar con Paul Akoukou, sancionado con cuatro partidos por romper un monitor del VAR, ni con Keidi Bare, aún convaleciente tras una apendicitis. Además, Radovanovic, Tachi y Valery descansarán por precaución, aunque los dos primeros están siendo sometidos a pruebas médicas. A última hora Tasende se ha caido de la convocatoria por un golpe en el tobillo.
Cinco canteranos han entrenado con el primer equipo y alguno podría tener protagonismo en Mutilva: Pinilla, Calavia, Gomes y Barrachina. La necesidad aprieta, y el Zaragoza busca en la juventud y en la ilusión de los más jóvenes ese revulsivo que no encuentra en la categoría de plata.
Un rival con ganas de sorpresa
La Mutilvera, por su parte, afronta el duelo como una fiesta. El pequeño estadio del Valle de Aranguren estará lleno hasta la bandera, aunque sin presencia de aficionados zaragocistas, debido a las restricciones de aforo. El conjunto navarro milita en Segunda RFEF, donde comparte grupo con el filial zaragocista, y llega decimocuarto con ocho puntos tras ocho jornadas.
El equipo de Álvaro Garrido había entrado en mala dinámica, con cuatro derrotas consecutivas, pero ha logrado estabilizarse en las dos últimas jornadas: empató en La Almozara (1-1) y ganó en casa al Beasain (1-0).
Una Copa para sanar
El Zaragoza no viaja a Navarra pensando en sus seis títulos de Copa ni en las grandes noches que marcaron su historia. Lo hace pensando en el presente, en la necesidad de ganar, aunque sea en un campo modesto y sin brillo. El fútbol, a veces, se cura con pequeñas victorias. Y este miércoles, en Mutilva, el conjunto aragonés necesita más que nunca una dosis de alivio.








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