El Tartiere no quiere quedarse atrás: el Real Oviedo se sube al tren de la modernización europea

El fútbol ya no se juega solo en el césped, también en los despachos. Y el Real Oviedo quiere estar preparado. El club carbayón participó este jueves en el Estadios Summit 2025, un foro internacional que reúne a arquitectos, directivos, ingenieros y empresas tecnológicas para debatir cómo deben ser los recintos deportivos del futuro. Un paso más para un Oviedo que busca sacar más rendimiento a su estadio y adaptarlo a los tiempos que vienen.
La cita tuvo lugar en Madrid y contó con representantes oviedistas en áreas estratégicas: Estela Díaz Caicoya, directora de Negocio, y Laura González Manjoya, directora de Comunicación y Marca, quien intervino como ponente en un panel centrado en fan experience, patrocinio y nuevos modelos de explotación del estadio, ámbitos que en los clubes modernos ya generan ingresos casi tan importantes como los traspasos o los derechos de televisión. Así lo comunicó el club en sus redes sociales, subrayando que el Tartiere debe ser algo más que un campo de fútbol.
El debate no es menor. Los estadios del siglo XXI ya no pueden vivir solo del día de partido. Espacios abiertos los 365 días, eventos no deportivos, nueva conectividad, sostenibilidad, hospitality premium, reformas de accesibilidad… Un abanico de ideas que el Summit puso sobre la mesa y que el Real Oviedo quiere explorar en profundidad para impulsar la rentabilidad del Carlos Tartiere, un estadio que cumple 25 años en un momento clave de su transformación.
Además del intercambio de experiencias con otros clubes, el encuentro abordó el impacto que tendrá el Mundial 2030 en la red de estadios del país y en los modelos de gestión de infraestructuras deportivas, algo que puede marcar tendencias de inversión también para clubes como el Oviedo, que quieren fortalecer su patrimonio y mejorar la experiencia del aficionado.
Con este movimiento, el Oviedo no anuncia obras ni presenta proyectos inmediatos, pero sí lanza un mensaje: el Tartiere debe evolucionar, diversificar ingresos y convertirse en un espacio más rentable y moderno. El club se posiciona así en la carrera tecnológica y comercial que ya domina el fútbol actual, donde el estadio deja de ser un estadio y se convierte en un activo que nunca duerme.








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