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Al Sporting le costó arrancar, pero cuando lo hizo, le dio de lleno al partido. Los rojiblancos vencieron al Huesca en El Molinón por 2-1 en una tarde que pasó del bostezo al nudo en el estómago en apenas un cuarto de hora. Andrés Ferrari y Manu Rodríguez, con sus primeros goles en Liga, fueron los nombres propios de una victoria que mantiene al equipo mirando hacia el playoff.

Borja Jiménez llegó al partido con lo justo. Las bajas de Pablo Vázquez y Eric Curbelo obligaron a mover piezas atrás y dieron la alternativa a Andrés Cuenca, que debutó como titular junto a Diego Sánchez en el centro de la defensa. También fue novedad Ferrari, que ocupó el sitio del sancionado Juan Otero en punta, mientras que Nacho Martín regresó a la medular tras cumplir sanción.

La primera parte fue espesa. Sporting y Huesca se repartieron la pelota, pero sin ritmo ni profundidad. El equipo gijonés no encontraba espacios ni velocidad para hacer daño y el Huesca, poco a poco, fue ganando terreno. Más allá de algún centro sin rematador, las ocasiones brillaron por su ausencia. La más clara llegó en un córner a los 35 minutos: Corredera puso el balón al área y Ferrari, entrando desde atrás, cabeceó con fuerza, obligando a Dani Jiménez a sacar el balón casi sobre la línea. Poco más dio de sí un primer tiempo que acabó entre murmullos.

Tras el descanso, el Sporting salió con otra cara. Y no tardó ni un minuto en demostrarlo. Guille Rosas puso un centro perfecto desde la derecha y Ferrari apareció donde tiene que estar un ‘9’ para cruzar el balón y hacer el 1-0. Primer gol del uruguayo como rojiblanco y El Molinón, de repente, metido en el partido.

El golpe dejó tocado al Huesca y el Sporting lo aprovechó. Apenas unos minutos después, Manu Rodríguez recogió un balón en la frontal, avanzó sin oposición y soltó un derechazo tremendo que se coló por la escuadra para firmar el 2-0. Golazo y sensación de partido encarrilado.

Pero con el Sporting nunca hay calma completa. Rubén Yáñez tuvo que aparecer enseguida con una gran mano en un mano a mano para evitar el 2-1, que acabaría llegando poco después. Óscar Sielva, con un lanzamiento de falta directa perfecto, recortó distancias en el minuto 58 y devolvió la tensión a El Molinón.

A partir de ahí tocó sufrir. La lesión de Andrés Cuenca obligó a Borja Jiménez a dar entrada a Perrin, todavía justo de forma, y el Huesca apretó en busca del empate. Aun así, el Sporting también tuvo sus opciones para cerrar el partido. Ferrari estuvo cerca del segundo con un zurdazo dentro del área que obligó a lucirse a Dani Jiménez y Dubasin tuvo otra clara que se marchó fuera.

El tramo final fue de nervios, centros laterales y algún susto, pero el marcador ya no se movió. El Sporting ganó, sufrió y volvió a sumar tres puntos en El Molinón. No fue el partido más brillante, pero sí uno de esos que te mantienen enganchado a la pelea. Y ahora, con la cabeza un poco más arriba, toca seguir mirando al playoff.