El Sporting reacciona tarde y se queda a medias ante el Valladolid

El Sporting dejó escapar una oportunidad de oro en El Molinón ante el Valladolid en un partido completamente loco, sobre todo en una segunda parte sin red. Los rojiblancos volvieron a pagar muy cara su desconexión antes del descanso y, aunque reaccionaron al final, el empate sabe a poco viendo cómo se puso el encuentro.
Borja Jiménez introdujo tres cambios obligados respecto al once de Albacete. Volvía Eric Curbelo al centro de la defensa tras superar sus molestias, Juan Otero regresaba a la punta tras cumplir sanción y Justin Smith entraba por el lesionado Nacho Martín.
El Sporting salió mandando, con personalidad, empujando al Valladolid hacia su campo y dominando balón y territorio. Y ese dominio tuvo premio pronto. En el minuto 7, Rosas puso un balón peligroso al área pequeña, el despeje quedó muerto y Juan Otero, con una semi chilena preciosa, la mandó a la red dejando a Guilherme clavado. Golazo y partido donde el Sporting quería.
Durante buena parte de la primera mitad los rojiblancos controlaron el ritmo, pero poco a poco el Valladolid empezó a crecer. El Sporting fue perdiendo chispa y seguridad, y justo cuando parecía que el descanso era lo mejor que podía pasar, llegó el golpe. En un córner, Alejo peinó al primer palo y Juric terminó desviando el balón para hacer el empate.
Y cuando todavía estaban digiriendo ese mazazo, llegó otro. En el añadido, tras una pérdida en campo propio, Clerc filtró un pase al espacio y Sergi Canós definió con calidad ante Yáñez. En cuestión de tres minutos, el Sporting pasó del 1-0 al 1-2 antes de irse al vestuario. Un castigo durísimo.
Tras el descanso, Borja movió ficha y dio entrada a Gaspar Campos para darle más mordiente al ataque. El Sporting empujó, lo intentó, pero sin demasiada claridad. Gaspar tuvo una buena ocasión tras una dejada de Otero, aunque el disparo se fue alto. El Valladolid, cómodo replegado, esperaba su momento para salir a la contra.
El Sporting siguió acumulando hombres arriba. Entraron Pablo García y Dani Queipo para meter más pólvora y el equipo se volcó definitivamente. Y tanto insistir tuvo premio en el minuto 80. Centro perfecto de Otero al segundo palo y Pablo Vázquez apareció con todo para cabecear el 2-2.
Con el empate, el partido se convirtió en un ida y vuelta constante. El Sporting fue a por el tercero con más corazón que cabeza, pero el marcador ya no se movió. Un punto que evita la derrota, sí, pero que sabe a poco viendo cómo empezó todo y la necesidad de no dejar escapar más oportunidades en casa.








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