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El renacido Zaragoza busca ante un Leganés tocado el tercer triunfo seguido para confirmar su regreso

Un equipo que ha vuelto de la UCI futbolística

Se ha hecho mucho, pero no se ha hecho nada. Así se resume el sentir de un Real Zaragoza que, después de semanas agonizando en la UCI futbolística, por fin ha vuelto a aferrarse a la vida. El equipo de Rubén Sellés ha experimentado una mejoría que pocos imaginaban cuando el desfibrilador parecía incapaz de reanimar su corazón maltrecho. Ahora, el conjunto aragonés afronta un examen de enorme importancia para demostrar que su resurrección no es un destello pasajero, sino un punto de inflexión real. Para ello deberá superar a un Leganés que llega tocado, con su técnico Paco López cuestionado y con una plaga de bajas que amenaza con desfigurar su retaguardia.

El choque, que se disputará este domingo a las 14.00 horas en el Ibercaja Estadio, corresponde a la jornada 16 de la Liga Hypermotion.

Un horario incómodo, inglés, en el que el bocata reclama protagonismo, pero que no impedirá que el zaragocismo envuelva el estadio en un ambiente de fe, pasión y esperanza. Porque este Zaragoza ha hecho que la afición vuelva a creer cuando hasta hace muy poco no había ni rastro de luz.

Un Leganés marcado por las bajas y la ley de Murphy

El Leganés aterriza en Zaragoza siguiendo la ley de Murphy: todo lo que puede salir mal, le sale mal. Especialmente en forma de bajas. A las ausencias ya conocidas de Rubén Peña se ha sumado la confirmada de Lalo, que arrastraba molestias desde el partido ante el Almería y finalmente no podrá estar. Paco López llegó a insinuar que habría más bajas, pero prefirió no desvelarlas para no regalar información a Sellés.

“Rubén Peña no llegará y habrá alguna baja más. Preferimos no dar tantas pistas al rival. Es un problema serio en la retaguardia”.

Al final, la convocatoria pepinera viaja mermada, con tres porteros (Soriano, San Román y Nico Lozano), seis defensas (Marvel, Jorge Sáenz, Miquel, Franquesa, Said y Gueye), ocho centrocampistas (Cissé, Roberto López, Melero, Naim, Pauwels, Campos, Diawara y Guirao) y seis delanteros (Miguel, Cruz, Duk, Diego, Plano y Millán).

Pese a su irregularidad, el Leganés presume de un dato que invita a la cautela: solo ha perdido un partido como visitante y ha sumado puntos en siete de sus ocho salidas. Lejos de Butarque, el equipo madrileño es competitivo y sólido, una de las pocas certezas que mantiene Paco López en un momento complicado.

Sellés recupera efectivos, pero pide prudencia

El Zaragoza también llega con buenas noticias desde la enfermería. Sellés confirmó que Pablo Insua ya se entrena sin molestias; que Tachi y Cuenca vuelven con el grupo —aunque este último está a la espera de pruebas—; que Dani Gómez, Akouokou y Bazdar están disponibles tras recuperarse de sus problemas físicos. Pero salvo cambio de última hora o giro inesperado en forma de molestias, Samed Bazdar y Dani Gómez no estarán por decisión técnica en la convocatoria de esta noche del Real Zaragoza

La única baja médica es Paulino, mientras que Saidu será ausencia obligada por su expulsión en Éibar.

A nivel de sensaciones, el Zaragoza llega en su punto más alto del curso. La victoria en Huesca, con un futbolista menos durante 80 minutos en un campo donde nadie había ganado, ha sido mucho más que un resultado: ha sido una declaración de intenciones. Este equipo ya no es el de hace un mes. Ahora compite, transmite y cree.

Aun así, Sellés insiste en mantener los pies en el suelo:

“Ni éramos tan malos ni ahora somos tan buenos. Aquí no se ha hecho nada salvo demostrar que somos competitivos. Hay que pelear cada milímetro”.

El técnico también recalcó la necesidad de controlar el ímpetu:

“No podemos ganar con diez todos los partidos. Hay que gestionar mejor las expulsiones”.

Un Zaragoza con convicción ante su gran prueba de madurez

Más allá de nombres y esquemas, el Zaragoza llega a la jornada con algo intangible pero decisivo: convicción. La sensación de haberse reencontrado consigo mismo, de haber recuperado identidad, energía y rasmia. Un estado emocional que lo ha devuelto a la vida cuando todo parecía perdido.

Pero la amenaza de recaída está ahí. Un tropiezo en plena escalada sería un golpe durísimo para un equipo y una afición que solo ahora vuelven a sonreír tímidamente. Por eso el duelo ante el Leganés es casi un examen moral: confirmar si la reacción es real o si fue solo un paréntesis.

El zaragocismo se prepara para responder con un estadio entregado. Este domingo, pese al horario, el Ibercaja Estadio volverá a rugir. Porque el renacido Zaragoza busca mucho más que tres puntos: busca demostrar que lo peor ya ha pasado… y que este regreso es definitivo.