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Aguirregabiria firma una obra de arte y Sellés respira

El Real Zaragoza logró un triunfo tan necesario como balsámico en el derbi aragonés. Un zapatazo de Martín Aguirregabiria en el minuto 12 bastó para tumbar a un Huesca irreconocible en el estreno de Jon Pérez Bolo. El conjunto blanquillo, más intenso y valiente, rompió una racha de seis derrotas seguidas y sumó los primeros puntos de la era Sellés, que se aferra a este resultado como un posible punto de inflexión.

Un arranque feroz y un gol para enmarcar

Sellés revolucionó el once con cinco cambios y un planteamiento ambicioso: presión alta, ritmo y una ocupación inteligente de los espacios. El Zaragoza salió mordiendo, empujado por un Ibercaja Estadio que por fin veía a su equipo competir de verdad.

En ese contexto llegó el 1-0: tras un córner despejado, Aguirregabiria cazó el balón en la frontal y lo convirtió en un misil imposible. Golazo de bandera que cambió el pulso del derbi y que devolvió la vida a un equipo necesitado de oxígeno.

Solidez defensiva ante un Huesca sin respuestas

Aunque el Huesca intentó reaccionar, lo hizo sin claridad ni ritmo. El Zaragoza, por su parte, mantuvo el control desde la energía: defensa hacia adelante, presión constante y una zaga que apenas concedió ocasiones antes del descanso.

Los azulgranas solo inquietaron con un remate desviado de Luna y un córner mal defendido por Andrada, que debutaba en la portería zaragocista. La primera parte confirmó que el Zaragoza quería más.

Almudena Sopeña ©️

Supervivencia en la segunda parte

Con los cambios, el Huesca ganó metros y presencia ofensiva tras el descanso. Bolo movió el banquillo, pero ni Portillo, ni Luna, ni Enol lograron batir la resistencia local. Andrada respondió con seguridad y Aguirregabiria volvió a aparecer para tapar un remate que llevaba peligro.

Sellés, consciente de que el partido pedía sufrimiento, reforzó el medio y se encomendó a un ejercicio de supervivencia. Aun así, el guion reservaba tensión: Radovanovic vio la segunda amarilla en el 88, lo que añadió tintes épicos a un final que el Zaragoza defendió con uñas y dientes.

Un derbi tenso, gris… y vital

El choque evidenció las limitaciones de ambos equipos: el Zaragoza, todavía sin claridad con balón, y un Huesca sin velocidad ni ideas en el último tercio. Sin embargo, la diferencia estuvo en la intensidad y en la voluntad: el Zaragoza quiso más y lo demostró desde el minuto uno.

Este triunfo no saca a los maños del farolillo rojo, pero sí les devuelve el alma. La victoria es una tonelada de vida, un primer paso para intentar salir del pozo. Sellés recoge por fin sus primeros puntos y el zaragocismo encuentra una luz, tenue pero real, al final del túnel.

Almudena Sopeña©️

Ficha técnica

Real Zaragoza: Andrada; Insua, Radovanovic, Pomares, Aguirregabiria; Keidi Bare (Saidu, 71’), Francho, Guti (Toni Moya, 83’); Valery (Tasende, 83’); Soberón (Sebas Moyano, 79’), Kenan Kodro (Bakis, 79’).

SD Huesca: Dani Jiménez; Carrillo (Ntamack, 83’), Pulido, Íñigo Piña, Julio Alonso; Jesús Álvarez (Ángel Pérez, 77’), Sielva; Kortajarena; Luna (Dani Ojeda, 77’), Portillo; Sergi Enrich (Enol, 68’).

Gol: 1-0, Aguirregabiria (12’).

Árbitro: Salvador Lax. Amonestó a Keidi Bare (44’) y Valery (81’) y expulsó a Radovanovic (88’) por doble amarilla en el Zaragoza; expulsó también a Ángel Pérez (87’) en el Huesca.