El Real Oviedo se juega algo más que tres puntos en el Sánchez-Pizjuán

El Real Oviedo afronta este domingo en el Ramón Sánchez-Pizjuán (14:00 horas) una de esas citas marcadas en rojo en el calendario. Los azules visitan Sevilla obligados a puntuar para no descolgarse definitivamente de la pelea por la permanencia y para cortar una racha que se alarga ya demasiado. El contexto es adverso, pero también lo es la urgencia.
El equipo de Luis Carrión llega a la cita penúltimo en la tabla, a cinco puntos de la salvación y con una sequía goleadora que roza los 500 minutos. Aun así, el técnico azul se resiste a aceptar el diagnóstico más repetido. «Es muy fácil decir cuando estás abajo que el equipo no tiene gol, pero yo creo que sí lo tenemos», defendió en la previa. Para Carrión, el problema está en la toma de decisiones en el último tercio y no tanto en la capacidad ofensiva de la plantilla. «Hay que simplificar, no marear tanto en campo rival», insistió, convencido de que el camino es insistir y mejorar pequeños detalles.
La expedición oviedista viaja a Sevilla condicionada por las bajas. No estarán Fede Viñas ni Santi Cazorla por sanción, ni Ovie Ejaria y Luka Ilic por lesión. A última hora se cayó Nacho Vidal, pieza fija en el lateral derecho, y Kwasi Sibo se quedó fuera pese a entrenar con el grupo. Las ausencias han obligado a Carrión a mirar al filial, con la presencia de Cheli, Dieguito Menéndez y Pablo Agudín, mientras que Javi López y Brandon Domingues regresan a la convocatoria.
Más allá de nombres, el mensaje desde el vestuario azul es claro: competir, resistir y llegar vivos al mercado de invierno. «Necesitamos ganar, pero también seguir haciendo bien las cosas», repite un Carrión que ve margen de mejora tanto futbolística como anímica en su equipo y que destaca la actitud mostrada en los últimos partidos pese a la falta de resultados.
Enfrente estará un Sevilla también tocado por las bajas, aunque con la presión añadida de jugar en casa. Matías Almeyda, que solo ha podido recuperar a Juanlu, afronta el duelo con una convocatoria plagada de canteranos y con la obligación de hacerse fuerte en el Sánchez-Pizjuán. El técnico argentino, no obstante, elogió al Oviedo y a su entrenador durante la semana, reconociendo la dificultad de un rival «necesitado y peligroso».
Con dos equipos condicionados por las ausencias y con urgencias diferentes, el partido se presenta como una prueba de carácter para el Real Oviedo. No es una final, pero sí una oportunidad para cambiar el relato, recuperar confianza y demostrar que, pese a la clasificación, el equipo sigue vivo. Porque en Sevilla, más que el resultado, el Oviedo se juega creer.








Comments are closed.