El Oviedo vuelve a caer y el Metropolitano sentencia: Sorloth, récord rojiblanco y otra noche de ovación para Cazorla

El Real Oviedo volvió a irse de un gran escenario con más preguntas que respuestas. No fue una derrota inesperada, pero sí una que escuece por cómo llegó, por la sensación repetida de fragilidad y por la incapacidad del equipo de Carrión para agarrarse a un partido que, pese al rival, no pedía milagros… solo algo más de convicción.
El inicio ya confirmó los temores: el Atlético, que vive una temporada cargada de números récord —incluido ese registro histórico de marcar primero en las 14 primeras jornadas—, apenas necesitó media hora para encarrilar un encuentro en el que el Oviedo nunca consiguió sentirse cómodo. Pero más allá del rival, lo que pesó fue que los azules volvieron a mostrarse temerosos, lentos en las vigilancias y excesivamente contemplativos en la presión. Una película repetida.
El Oviedo vuelve a ser el Oviedo que no quiere ser
A Carrión le duele, se le nota, pero su equipo entra a los partidos sin esa agresividad que exige la categoría. Los dos primeros goles llegaron en acciones evitables, como él mismo reconoció después, y a partir de ahí el Oviedo vivió media parte en supervivencia. Nada nuevo: siete jornadas sin ganar, dos meses encallados y un crecimiento ofensivo que nunca termina de aparecer.
En ataque, Viñas volvió a ser la cara visible del esfuerzo: pelea constante, rupturas, un par de acciones que incomodaron a los centrales… pero insuficiente. Cada llegada del Oviedo parece costar una montaña, cada ocasión necesita tres toques más de lo normal, cada desborde se apaga antes de encenderse. Falta claridad arriba y, sobre todo, sensación de peligro real.
Cazorla, eterno: siempre aplaudido donde vaya
En medio del gris, una luz conocida: Santi Cazorla. El tartanero dejó detalles de esos que ya casi no se fabrican, jugó con pausa mientras todo ardía alrededor y, como ocurre en cada campo al que va, recibió una ovación de pie. El Metropolitano no fue la excepción. Da igual el marcador, la categoría o la camiseta: Cazorla mantiene un respeto nacional que no se discute.
Carrión, sincero y preocupado en el post partido ;
Tras el encuentro, el entrenador del Oviedo no ocultó la realidad:
«No hicimos una buena primera parte. Los goles son jugadas que debemos corregir y no podemos regalar tanto», afirmó con gesto serio.
Reconoció también que el Atlético jugó cómodo porque el Oviedo fue “demasiado tímido” en su presión, y que la reacción tras el descanso fue insuficiente:
«En la segunda parte fuimos más valientes, pero no fuimos prácticos en la finalización. Nos cuesta muchísimo generar ocasiones claras».
Carrión mira ya al viernes, quizá más con necesidad que con convicción:
«El partido ante el Mallorca es clave. La dinámica puede cambiar, pero necesitamos dar un paso al frente ya».
Simeone, más frío que eufórico
Del otro lado, Simeone restó importancia al récord y evitó cualquier tono triunfalista:
«Esto no da títulos», afirmó .
Elogió a sus suplentes y al trabajo colectivo, pero su discurso fue más rutinario que celebratorio, consciente de que el foco estaba en el rival, no en su fiesta numérica.








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