El Oviedo se vuelve loco en Anoeta y sobrevive a otro guion imposible

Lo del Real Oviedo este año no es normal. Cuando parece que todo está bajo control, pasa algo. Y cuando parece que todo está perdido, también pasa algo. En Anoeta, ante la Real Sociedad, los azules hicieron lo más difícil y lo más improbable: ponerse 0-2, dejar que se lo remonten… y volver a empatar en el descuento. Una montaña rusa en noventa y pico minutos.
El Oviedo salió con sus dudas de siempre con balón, jugando hacia atrás cuando había campo para correr. Pero poco a poco fue encontrando a los suyos arriba, sobre todo a un Fede Viñas que estaba en modo “aquí estoy yo”. Antes del descanso ya avisó un par de veces, y se notaba que cuando él aparecía el equipo respiraba.
Y tras el descanso llegó la locura. Primero un susto tremendo en una jugada en la que casi regalan el 1-0. Y acto seguido, golpe azul. Córner en corto, centro medido y cabezazo de Viñas a la escuadra. 0-1 y silencio en la grada. Tres minutos después, otra vez córner, otra vez lío en el área… y otra vez Viñas. 0-2. El Oviedo mandaba, el Oviedo creía y el partido estaba donde quería.
Pero claro, esto es el Oviedo 2026. En un desajuste defensivo, la Real recortó distancias y el partido empezó a torcerse. Hubo una entrada feísima de Yangel Herrera que bien pudo ser roja y que calentó todavía más el ambiente. El equipo empezó a sufrir, a meterse atrás y a notar el cansancio.
El empate llegó en un córner mal defendido, con un error poco habitual de Escandell. Y cuando parecía que el punto ya era un mal menor, llegó el golpe en el 90’: 3-2. Otro partido que se escapaba después de tenerlo en la mano.
Pero si algo tiene este Oviedo es orgullo. En el 93’, Santi Cazorla puso un córner con música y Bailly se elevó para clavarla en la escuadra. 3-3. Locura total. Empate salvado, sí, pero con esa sensación de que se volvió a escapar algo grande.








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