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Mañana hay cita exigente para el Real Oviedo. Los azules visitan Anoeta este sábado a las 14:00 para medirse a la Real Sociedad en un partido de esos que aprietan, pero también motivan. Colista, sí. Pero con ganas de dar guerra y de cambiar la dinámica.

El equipo de Guillermo Almada cerró la semana en el Carlos Tartiere con buenas sensaciones. El técnico uruguayo fue claro en la previa: “Han entrenado muy bien. Su entrega y predisposición es algo que les define”. El mensaje es evidente: el Oviedo cree en lo que hace, pero necesita sostenerlo más tiempo. Porque como reconoció el propio entrenador, “hay cosas que hacemos bien, lo más difícil, como ponernos por delante en el marcador y generar situaciones, pero hay que sostenerlo en el tiempo”.

No será sencillo. Enfrente estará una Real Sociedad que viene de caer en el Bernabéu pero que en casa suele hacerse fuerte. Aun así, Almada no quiere excusas. “Son rivales que debemos disfrutar, que nos van a exigir al máximo. Tenemos que ir con la máxima ilusión y creer a muerte en la fortaleza grupal”. Y lanzó una advertencia clara: “Si hay distracciones contra la Real, nos lo harán pagar carísimo”.

El Oviedo llega con tres bajas importantes: David Costas por lesión, Santiago Colombatto por sanción y Ovie Ejaria, que aunque ya está recuperado, todavía no tiene ritmo competitivo. Eso obligará a reajustar el centro del campo. Fonseca o Dendoncker apuntan a relevar a Colombatto, mientras que Santi Cazorla tendrá un papel más ofensivo.

Enfrente, Pellegrino Matarazzo también analizó el duelo con respeto hacia los azules. “El Oviedo está compitiendo bien. Juegan balones largos hacia Fede Viñas y tienen velocidad y uno contra uno en las bandas con Hassan e Ilyas Chaira. Manejan distintas soluciones”. Eso sí, el técnico de la Real fue contundente: “Afrontamos un partido que todo el mundo espera que ganemos, y saltaremos al campo con hambre de conseguir más, pero sin subestimar al adversario”.

La Real quiere reaccionar tras su última derrota y sabe que no puede relajarse. “Debemos mostrar capacidad de reacción, pero respetando siempre al Oviedo”, insistió Matarazzo.

Así que el guion está claro. La Real tiene la presión de ganar en casa. El Oviedo, la necesidad de sumar y el orgullo de demostrar que puede competir en un escenario grande. Los de Almada saben que no pueden despistarse ni un segundo, pero también que este tipo de partidos pueden marcar un punto de inflexión.

Mañana, en Anoeta, el Oviedo se examina. Y lo hace con la convicción de que, pese a la clasificación, todavía hay mucho que decir.