El Oviedo rompe la sequía goleadora, pero vuelve a castigarse a sí mismo en Mendizorroza

No hay manera. El Real Oviedo logró por fin sacudirse el gafe del gol, pero volvió a pagar muy caro su falta de contundencia. Los azules empataron en Mendizorroza tras desperdiciar más de una decena de ocasiones claras, ver cómo el Alavés igualaba con un golazo de falta y terminar otra vez con un expulsado. Once partidos sin ganar, colistas y una sensación cada vez más dolorosa: el equipo compite, pero no le alcanza para ganar en Primera División.
El plan de Guillermo Almada volvió a funcionar desde el inicio. El Oviedo dominó territorio, ritmo y llegadas en un primer tiempo en el que pudo dejar el partido sentenciado. Costas estrelló un cabezazo en el larguero tras un córner, Viñas falló solo ante Sivera y Lucas desperdició otro mano a mano. Reina, completamente solo en el área pequeña tras un saque de esquina, decidió controlar en lugar de rematar y permitió la recuperación del guardameta. Ocasiones clarísimas que no entraron y que mantuvieron con vida a un Alavés superado durante muchos minutos.
El conjunto vitoriano apenas inquietó a Aarón Escandell hasta la media hora, cuando Ibáñez se encontró con el larguero desde fuera del área. A partir de ahí, los de Coudet lograron equilibrar el juego, aunque sin generar peligro real. El Oviedo, otra vez, se marchaba al descanso sin premio pese a merecerlo de sobra.
Tras el intermedio, el guion cambió poco. La lesión de Bailly obligó a Almada a mover el banquillo y, poco después, llegó por fin el gol que tanto se resistía. Chaira lanzó la transición, cedió atrás y Fede Viñas, desde el punto de penalti, rompió una sequía de siete partidos sin marcar y desató la liberación azul. El Oviedo se adelantaba por primera vez desde septiembre y parecía tener el encuentro donde quería.
Pero la historia volvió a repetirse. Colombatto tuvo el 0-2, Viñas falló un mano a mano imperdonable y el Alavés, con una sola acción, castigó tanto perdón. Una falta rigurosa en la frontal acabó en un golazo de Lucas Boyé por toda la escuadra. El empate fue un mazazo del que los azules ya no supieron recuperarse.
Para colmo, Viñas, amonestado desde el primer tiempo, vio la segunda amarilla por una acción evitable en el centro del campo y dejó a su equipo con uno menos. Tercera expulsión del delantero uruguayo en la temporada. Ni el debut de Nico Fonseca ni las últimas carreras de Hassan cambiaron el desenlace. Chaira tuvo la última, otra ocasión clara que no encontró portería.
El Oviedo sumó un punto que sabe a poco, o a nada. Once jornadas sin ganar, colista y una nueva oportunidad perdida para acercarse a la permanencia. El equipo ha mejorado con Almada, genera más y dispara más, pero mientras siga perdonando así, el castigo será siempre el mismo.








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