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El Real Madrid vuelve al Santiago Bernabéu en un momento delicado de la temporada. Apenas tres días después del golpe europeo ante el Bayern, el conjunto blanco recibe al Girona FC con la obligación de ganar para no despedirse prácticamente de LaLiga y, al mismo tiempo, recuperar sensaciones antes de la decisiva cita de Múnich.

El equipo dirigido por Álvaro Arbeloa llega exigido tanto por la clasificación como por su propio rendimiento reciente, con solo tres victorias en los últimos seis partidos ligueros. La derrota en Son Moix y el triunfo del FC Barcelona han ampliado la desventaja hasta los siete puntos, dejando a los blancos sin margen de error.

En este contexto, el técnico madridista fue contundente en la previa, dejando claro que no habrá concesiones pese a la cercanía del duelo europeo: “Mañana quiero salir a ganar, no pienso en rotaciones”. Arbeloa insiste en que el partido ante el Girona es clave también para preparar la remontada en Champions: “El partido del miércoles empieza mañana”.

Además, puso el foco en la exigencia individual de sus estrellas, especialmente en Kylian Mbappé y Vinícius Júnior, reclamando regularidad más allá de las grandes citas: “Queremos que sean ellos mismos todos los días y estén dispuestos a dar lo mejor”. También confirmó piezas importantes en el once como Jude Bellingham, Éder Militao y Eduardo Camavinga, este último respaldado públicamente: “Fue titular y será titular mañana”.

Enfrente estará un Girona que aterriza en Chamartín con menos presión clasificatoria, pero con ambición. El equipo de Míchel Sánchez viene de ganar al Villarreal y quiere certificar cuanto antes la permanencia, aunque es consciente de la magnitud del reto.

“Ningún momento es bueno para ir al Bernabéu”, reconoció el técnico catalán, que no esconde el favoritismo blanco: “Lo normal es que el Madrid gane el 90% de los partidos”. Aun así, confía en la capacidad competitiva de su equipo: “Hemos de hacer un partidazo y tener una mentalidad top para poder sacar algo positivo”.

El Girona llega además condicionado por varias bajas importantes, entre ellas la de Vladyslav Vanat, que se perderá lo que resta de temporada, además de Portu, Van de Beek o Juan Carlos. Pese a ello, Míchel no renuncia a competir y advierte: “Si ganamos serán más que tres puntos”.

El precedente de la primera vuelta, con empate en Montilivi, y las victorias del Girona ante rivales de entidad esta temporada invitan a no confiarse a un Real Madrid que necesita reencontrarse consigo mismo. Con el orgullo herido, la presión clasificatoria y la mirada puesta en Europa, el Bernabéu dictará sentencia sobre el estado real de un equipo obligado a reaccionar.