Si te ha gustado, COMPARTE

El Athletic Club afronta este miércoles en Anoeta uno de esos partidos que marcan una temporada. Tras el 0-1 encajado en San Mamés hace tres semanas, el conjunto rojiblanco visita a la Real Sociedad en la vuelta de semifinales de la Copa del Rey con la convicción de que la eliminatoria está más viva que nunca.

Ernesto Valverde lo tiene claro. “El resultado no es largo, no hay nada decidido”, aseguró en la previa. El técnico rojiblanco asume que jugar fuera de casa y con desventaja obliga a un ejercicio de madurez, pero insiste en que un gol no es una losa definitiva en una eliminatoria de este calibre.

Desde el partido de ida, el Athletic ha recuperado efectivos importantes. En febrero no pudieron estar Vivian, Yuri, Sancet y Berenguer por lesión, ni Paredes por sanción. Ahora el panorama es más favorable. Valverde no descarta a Iñigo Ruiz de Galarreta, confía en poder contar con Yuri y Laporte y mantiene la baja de Nico Williams como principal contratiempo. El equipo llega reforzado en lo anímico tras seguir sumando puntos en Liga y con la sensación de haber ganado solidez en las últimas semanas.

La hoja de ruta es clara: salir a ganar. El Athletic necesita al menos un gol para igualar la eliminatoria y forzar la prórroga. “Hay que afrontarlo como un partido en el que tienes que ir a ganar”, explicó Valverde, consciente de que el primer tanto puede condicionar todo el escenario. Si marca primero el Athletic, la presión cambiará de bando. Si encaja, la misión se complicará al obligar a anotar dos.

Enfrente estará una Real Sociedad que defenderá la renta obtenida en Bilbao y que llega con confianza pese a algún tropiezo reciente. Valverde no espera especulación por parte del conjunto txuri urdin. Considera que, al tratarse de una semifinal, ambos equipos saldrán a buscar el partido sin cálculos excesivos.

Para el Athletic, la cita representa algo más que una remontada. Es la oportunidad de volver a pelear por un título y de confirmar que el equipo ha dado un paso adelante competitivo esta temporada. En un derbi con historia y máxima tensión ambiental, los rojiblancos se aferran a una idea sencilla: la diferencia es mínima y la final está a un partido de distancia.