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El Real Sporting de Gijón se fue de Ipurua con una derrota por la mínima ante la SD Eibar en un partido en el que los errores propios acabaron marcando la diferencia. Fue un encuentro competido, con ocasiones para ambos equipos, pero en el que el desacierto en momentos clave y una expulsión evitable terminaron por condenar a los rojiblancos. Un día de esos que conviene pasar página cuanto antes.

Borja Jiménez solo tuvo que hacer un cambio respecto al once de la pasada jornada ante el Mirandés, y fue por obligación. La sanción de Nacho Martín llevó al técnico a cambiar el dibujo y volver al 4-2-3-1. Dani Queipo regresó al once inicial casi dos meses después para ocupar la banda izquierda, mientras que Corredera y Manu Rodríguez formaron en el centro del campo.

El partido comenzó con ritmo y con los dos equipos intentando llevar la iniciativa. El Sporting avisó pronto con un disparo lejano de Queipo que se marchó alto. La primera gran ocasión, eso sí, fue para el Eibar tras un error poco habitual de Curbelo, que perdió un balón comprometido y permitió una doble oportunidad local que Yáñez supo resolver con dos buenas intervenciones.

La respuesta rojiblanca no tardó en llegar. Dubasin estuvo muy cerca de adelantar al Sporting con un cabezazo al palo tras un saque de esquina de Brian Oliván. A partir de ahí, el Eibar llevó más el peso del juego, aunque sin generar demasiado peligro ante una defensa asturiana bastante firme. El primer tiempo se cerró con pocas ocasiones y mucho equilibrio.

Nada más empezar la segunda parte llegó el golpe decisivo. En una acción que parecía controlada, un balón al espacio obligó a Yáñez a salir y el portero no pudo blocar el balón, que quedó suelto dentro del área. Madariaga no perdonó y marcó el único gol del partido con un disparo raso.

El tanto empujó al Sporting a dar un paso adelante. El Eibar tuvo una ocasión clara con un disparo de Corpas que salvó Yáñez, pero a partir de ahí las mejores oportunidades fueron rojiblancas. Guille Rosas lo intentó desde fuera del área y luego llegaron dos mano a mano clarísimos: primero Dubasin, que cruzó demasiado el disparo, y después Otero, que se encontró con una buena parada de Magunagoitia.

Con el paso de los minutos, el partido se volvió más abierto. El Sporting volvió a sufrir en defensa tras otro error, pero Yáñez apareció de nuevo para evitar el segundo gol local. Poco después, Gelabert obligó al portero del Eibar a lucirse con una gran parada tras un disparo cercano.

Cuando el Sporting apretaba en busca del empate, llegó la acción que terminó de torcerlo todo. Otero, tras recibir una falta, lanzó una patada al aire innecesaria que terminó en contacto con un rival. El VAR llamó al colegiado y el delantero fue expulsado con roja directa, dejando a los rojiblancos con diez en el tramo final.

Con uno menos y ya sin fuerzas, el Sporting no pudo rescatar ni un punto. La derrota pone fin a la buena racha del equipo y frena su intento de volver a engancharse a los puestos de playoff.