El Dépor se atasca en Riazor y cae con contundencia ante la Real Sociedad B

El Deportivo de La Coruña recibió en Abanca-Riazor este sábado un duro revés al caer derrotado por 0-3 ante la Real Sociedad B, en un encuentro en el que los visitantes impusieron su solidez y eficacia lejos de casa frente a un conjunto gallego que nunca encontró su fútbol.
El Deportivo de La Coruña salió de inicio en Abanca-Riazor con un once formado por : Germán Parreño bajo palos; en defensa, Miguel Loureiro, Arnau Comas, Dani Barcia y Giacomo Quagliata ocuparon la zaga; en la medular trabajaron José Ángel y Charlie Patino, mientras que en tres cuartos estuvieron Yeremay Hernández, David Mella y Mario Soriano buscando generar fútbol. En punta de ataque la referencia fue Stoichkov en el esquema 4-2-3-1 planteado por Antonio Hidalgo.
Por su parte, la Real Sociedad B saltó a Abanca-Riazor con: Aitor Fraga en la portería, acompañado en defensa por Jon Garro, Kazunari Kita, Perú Rodríguez y Jon Balda en la línea de cuatro. En el centro del campo dirigieron el juego Tomás Carbonell e Ibai Aguirre, mientras que Lander Astiazarán, Jon Eceizabarrena y Job Ochieng se encargaron de las bandas y del apoyo ofensivo. La referencia arriba fue Gorka Carrera, formando un 4-2-3-1 que acabaría resultando determinante para imponerse con claridad en Riazor.
El Deportivo de La Coruña afrontaba el duelo en Abanca-Riazor con la intención de hacerse fuerte en casa y mantener el pulso en la parte alta de la clasificación, pero la noche acabó torciéndose ante una Real Sociedad B muy seria, ordenada y tremendamente eficaz. Desde el pitido inicial, el Dépor asumió el protagonismo del juego, tratando de llevar la iniciativa a través de la posesión y buscando profundidad por las bandas, mientras el filial donostiarra se mostró paciente, bien replegado y preparado para castigar cualquier error.
Los primeros minutos estuvieron marcados por el dominio territorial del conjunto blanquiazul, que intentó imponer ritmo y mover el balón con fluidez en campo contrario. Sin embargo, ese control no se tradujo en ocasiones claras, en parte por la buena colocación defensiva del Sanse y por la falta de precisión del Deportivo en los metros finales. La Real Sociedad B, sin necesidad de acumular posesión, fue creciendo con el paso de los minutos, encontrando espacios a la espalda de la defensa local y avisando en transiciones rápidas.
El partido se equilibró con el paso del tiempo y, cuando parecía que el descanso se acercaba sin cambios en el marcador, llegó el primer golpe visitante. En el minuto 35, una acción rápida y bien ejecutada permitió a Gorka Carrera adelantarse a la zaga deportivista y batir al guardameta local, poniendo el 0-1 y dejando un silencio incómodo en Riazor. El tanto fue un duro golpe para el Dépor, que vio cómo su dominio no encontraba premio y cómo el rival sí aprovechaba su oportunidad.
Tras el descanso, el Deportivo trató de reaccionar con una marcha más, adelantando líneas y buscando mayor presencia en el área rival. El equipo gallego acumuló jugadores en campo contrario y generó más sensación de peligro, pero volvió a encontrarse con un rival muy sólido, que defendió con orden y supo ralentizar el ritmo cuando fue necesario. Cada pérdida local se convertía en una posible amenaza, y la Real Sociedad B se mostró cómoda jugando con el marcador a favor.
Con el paso de los minutos, la ansiedad comenzó a aparecer en el juego del Deportivo, que forzó acciones individuales y centros laterales sin demasiado éxito. Esa precipitación fue castigada de nuevo en el tramo final del encuentro. En el minuto 77, Jon Balda aprovechó un error en la salida de balón para ampliar la ventaja con un disparo certero que supuso el 0-2 y dejó muy tocado al conjunto local. Apenas dos minutos después, en el 79’, Gorka Gorosabel culminó otra acción ofensiva del filial para firmar el 0-3, sentenciando definitivamente el partido.
El tramo final fue un ejercicio de impotencia para el Deportivo, que siguió intentándolo más por orgullo que por convicción, mientras la Real Sociedad B manejó los tiempos con madurez impropia de un equipo filial. El pitido final confirmó una derrota dura en casa, marcada por la falta de acierto local y la enorme efectividad visitante, que supo leer el partido y golpear en los momentos clave.
Un resultado que deja malas sensaciones en Riazor y obliga al Deportivo a reflexionar y corregir errores, mientras la Real Sociedad B se marcha con una victoria de prestigio que refuerza su confianza y su crecimiento en la categoría.
En zona mixta, Antonio Hidalgo, se mostró visiblemente contrariado por el resultado tras una noche donde, a su juicio, el equipo tuvo ocasiones pero no supo materializarlas, especialmente en la primera parte. Hidalgo subrayó que el equipo creó peligro y generó opciones de todo tipo, pero que los goles encajados fueron “muy evitables” y fruto de errores propios que penalizaron de forma clara al Dépor. Además destacó la actuación del portero rival, Aitor Fraga, cuya actuación frustró reiteradamente los intentos ofensivos locales. El técnico apeló a corregir urgentemente los fallos defensivos y recuperar la solidez perdida, insistiendo en que la plantilla mantiene la confianza de cara a los próximos compromisos, incluido el partido de Copa frente al Mallorca.
Por parte de la Real Sociedad B, su técnico habló de un triunfo histórico fuera de casa que permite al filial romper su mala racha de resultados fuera de su estadio y salir de la zona de descenso. Subrayó la efectividad de su equipo para aprovechar los espacios que concedió el rival y resaltó la importancia de la actitud colectiva durante los 90 minutos, con una defensa sólida y transiciones rápidas que acabaron dando sus frutos. También destacó el mérito de sus jugadores por creer hasta el final, especialmente tras adelantarse en una primera mitad donde el Dépor había generado más posesión.
La derrota deja al Deportivo tocado en su propio estadio y obligado a reaccionar de inmediato para no perder comba en una clasificación cada vez más exigente. La Real Sociedad B, en cambio, se marcha de Riazor con una victoria de enorme valor, cimentada en el orden, la paciencia y una eficacia letal en los momentos clave. Un resultado que marca un punto de inflexión para ambos equipos y que refuerza la idea de que en LaLiga Hypermotion no hay margen para el error.








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