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El filial azulgrana vivió en 2025 un curso marcado por la adversidad y la reconstrucción. Tras consumar el descenso a Segunda RFEF en mayo, el equipo ha sabido reinventarse bajo el mando de Juliano Belletti, cerrando el año con sensaciones positivas y opciones reales de volver a soñar.

El año natural 2025 comenzó con un golpe duro para el Barça Atlètic. La segunda mitad de la temporada 2024‑25 en Primera RFEF estuvo marcada por la irregularidad; empates ante Cultural Leonesa y Ourense CF, una derrota contundente frente a la Ponferradina y una racha negativa que obligó a cambiar de entrenador en febrero, con Sergi Milà sustituyendo a Albert Sánchez. Pese a la reacción final, la permanencia se escapó en el último suspiro, la victoria agónica ante Unionistas (2‑1) quedó empañada por el gol en el añadido del Osasuna B que certificó el descenso. El filial cerró la campaña con 45 puntos, a solo uno de la salvación.

Con el verano llegó la reconstrucción. Juliano Belletti tomó las riendas y el equipo arrancó con fuerza en Segunda RFEF. El debut ante UE Porreres (2‑0) marcó el inicio de una etapa ilusionante, reforzada por la goleada al Castellón B (4‑0) y el triunfo en el derbi frente al Sant Andreu (0‑1). Sin embargo, la regularidad volvió a ser un reto, noviembre trajo resultados mixtos y diciembre dejó un sabor agridulce, con la derrota ante Alcoyano (3‑2) y un espectacular empate 4‑4 frente al Atlético Baleares.

A pesar de los altibajos, el balance es esperanzador: 15 partidos, 7 victorias, 4 empates y 4 derrotas, con 31 goles a favor y 19 en contra (+12). El Barça Atlètic cierra el año en quinta posición del Grupo 3 con 25 puntos, a tiro de los puestos de playoff. Tras un 2025 de transición, el filial azulgrana encara 2026 con un objetivo claro, volver a la Primera RFEF y recuperar su papel protagonista en el fútbol formativo.