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El Real Zaragoza se llevó de La Rosaleda un empate que supo a victoria. Lo hizo en el descuento, desde los once metros, en una acción que premió su insistencia y su voluntad de rebelarse ante la derrota. Dani Gómez convirtió el penalti decisivo y cambió un desenlace que parecía escrito.

Un inicio eléctrico en La Rosaleda

El partido arrancó a toda velocidad, con intercambios constantes y amenazas en ambas áreas. El primer aviso lo firmó el Málaga con un disparo de David Lorenzo; la réplica llegó desde las botas de Guti, aunque su intento se marchó alto.

Tras ese arranque frenético, ambos equipos buscaron asentarse y jugar con sus armas. El Zaragoza arriesgó desde atrás, con Andrada como punto de inicio para conectar con Keidi Bare y activar las bandas. El Málaga, en cambio, encontró su peligro a balón parado.

Galilea golpea primero

A partir del cuarto de hora, una acción aparentemente intrascendente cambió el guion. Un balón parado del Málaga terminó en un rechace que favoreció a Einar Galilea, oportuno para sorprender a la defensa zaragocista y colocar el 1-0. Andrada despejó el primer intento, pero Galilea apareció libre de marca para rematar un balón que bajó como un dardo al corazón del Zaragoza.

El conjunto de Rubén Sellés acusó el golpe. Se mostró aturdido, con dificultades para progresar y generar peligro. Apenas inquietó por el costado derecho, donde Francho Serrano y Aguirregabiria conectaron varias veces, aunque sin precisión final. Por la izquierda, Valery y Pomares apenas aparecieron. Antes del descanso, solo un par de jugadas lideradas por Kodro pusieron algo de inquietud en la defensa malaguista.

Segunda parte: asedio aragonés, resistencia andaluza

En la reanudación, el Málaga trató de conservar su ventaja mientras el Zaragoza buscaba reproducir la versión sólida mostrada en Ipurúa y el Modular. Le costó encontrar el camino, pero lo logró a partir de los cambios. Funes replegó líneas y dejó el partido a merced de un posible contragolpe que casi llega en botas de Adrián Niño, detenido con autoridad por Andrada.

Los cambios de Sellés transformaron al equipo: dos bandas activas, más profundidad y un líder claro, Keidi Bare, que dirigió cada posesión con criterio. El Zaragoza empezó a poblar el área rival, a generar barullos y a encerrar al Málaga.

Llegan las ocasiones, falta el remate

El problema fue definir. Kodro, Guti, Soberón y Francho tuvieron ocasiones, pero todas se quedaron en remates blandos, fáciles para Alfonso Herrero. La acción más clara fue un balón filtrado de Tachi que Dani Gómez no pudo culminar.

El Málaga resistía, multiplicándose en ayudas y gestionando el marcador. Durante muchos minutos el empate pareció inevitable… pero también parecía tarde.

El penalti de la esperanza

Insua fuerza la acción clave y Dani Gómez no perdona

En un descuento largo y lleno de tensión, el Zaragoza volcó definitivamente el campo hacia Alfonso Herrero. Tanto insistió que Recio cometió una imprudencia sobre Insua, sujetándolo dentro del área. El penalti era evidente.

Dani Gómez tomó la responsabilidad, respiró, engañó al portero y firmó el 1-1 en el minuto 95, un premio justo para un equipo que creyó hasta el final y que rescató un punto que ya no esperaba. Un punto que habla de crecimiento, fe y carácter.

Ficha técnica

Málaga: Alfonso Herrero; Puga (Gabilondo, 83’), Einar Galilea, Recio, Víctor García; Izan Merino, Dotor (Ochoa, 83’); Larrubia, Dani Lorenzo (Rafa Rodríguez, 65’), Joaquín Muñoz (Lobete, 73’); Adrián Niño (Chupe, 73’).

Real Zaragoza: Andrada; Aguirregabiria, Insua, Radovanovic (Tachi, 53’), Pomares (Tasende, 65’); Keidi Bare, Raúl Guti; Francho Serrano, Valery (Cuenca, 65’); Soberón (Dani Gómez, 75’) y Kodro (Toni Moya, 75’).

Goles: 1-0, min 16: Galilea. 1-1, min 95: Dani Gómez (penalti).

Árbitro: Germán Cid Camacho (Comité de Castilla y León). Amonestó a Insua (16’), Pomares (29’), Víctor García (38’), Galilea (87’), Tachi (88’), Lobete (90’), Recio (93+), Andrada (98+). Expulsó con roja directa a Sinan Bakis con el partido ya finalizado.