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La jornada 14 de LaLiga Hypermotion llega con un partido de rivalidad regional cargado de tensión, necesidades y cambios en los banquillos. El Real Zaragoza y la SD Huesca se citan en el Ibercaja Estadio este domingo 16 de noviembre a las 21:00 h, en un encuentro que puede marcar un antes y un después para ambos conjuntos.

Zaragoza, colista y en caída libre

El equipo blanquillo atraviesa una crisis profunda: seis derrotas consecutivas, las últimas tres con Sergio Sellés al mando, han hundido al equipo hasta el último puesto de la tabla, con solo seis puntos y a nueve de la salvación.

Para colmo, Sellés pierde a Paulino, quien terminó el último entrenamiento con molestias en la rodilla. El diagnóstico apunta desde un posible problema de menisco hasta un esguince leve, pero lo único seguro es que no estará ante el Huesca.

Pese a todo, el técnico mantiene un discurso optimista:

“El equipo va mejorando y ahora puede volver a ser competitivo. Vamos a ir a por todas”, afirmó.

Sin embargo, su continuidad está en el aire: una nueva derrota podría sentenciar su futuro en el club maño.

Bolo se estrena al mando de un Huesca al borde del abismo

Enfrente estará una SD Huesca en plena reconstrucción. La mala dinámica —solo 5 puntos de los últimos 24— costó su puesto a Sergi Guilló, y ahora el testigo lo toma Jon Pérez ‘Bolo’, quien debutará en un escenario de máxima presión.

El técnico vasco ha evitado dar pistas en su primera comparecencia:

El Zaragoza “no recibirá ninguna información que pueda facilitarle el planteamiento del partido”.

El Huesca, al borde del descenso, necesita la victoria para alejarse de los puestos peligrosos y ganar confianza en la nueva etapa que comienza hoy.

Un partido convertido en final anticipada , un partido donde las urgencias mandan.

El Zaragoza busca su primera victoria en casa y un triunfo que, aunque no lo saque del farolillo rojo, podría significar un punto de inflexión para resucitar la temporada. El Huesca, con técnico nuevo, quiere romper su mala racha y dar un golpe de autoridad que alivie la presión.

El Ibercaja Estadio será testigo de un duelo sin red, donde cada detalle puede decantar un partido que llega envuelto en ansiedad, necesidad… y mucha tensión aragonesa.