CD Arenteiro vs Ourense CF: Derbi ourensano de orgullo y supervivencia

Esta tarde se disputará el derbi ourensano de primera RFEF en el Estadio de Espiñedo, el choque tendrá lugar a las 18:30h. Dos equipos ourensanos se mirarán a los ojos con la tabla clasificatoria clavada como una espina: CD Arenteiro y Ourense CF, ambos en descenso, ambos conscientes de que ya no se juega por ambición… sino por supervivencia.
Es la clase de partido que hace ruido incluso antes de empezar.
La clase de partido donde la grada llega más temprano, donde los jugadores sienten el estómago encogido y donde el aire, frío de noviembre, parece cortarse con el cuchillo de la tensión.
Los derbis ourensanos siempre tienen algo especial. Los derbis no se juegan , los derbis se ganan .
Una temporada larga, irregular, desgastante, ha empujado a Arenteiro y a Ourense CF hacia una situación incómoda. Ya no se trata solo de ganar. Se trata de no hundirse. De resistir. De arrebatarle el destino al propio destino.
En Espiñedo se recuerda todavía aquel empate 1–1 del último enfrentamiento. Un partido áspero, lleno de interrupciones, de disputas, de miradas que decían más que las palabras. Pero hoy será distinto. Porque ahora sí que pesa todo: el pasado, el presente, la duda, el miedo.
Los dos equipos han cambiado. Muchos de los futbolistas que salgan hoy no han vivido este derbi aún. Pero lo sienten igual. Porque es imposible jugar en Ourense sin escuchar alguna vez la frase:
—Aquí los derbis no se juegan , se ganan.
CD Arenteiro
El vestuario verde es una mezcla de juventud y veteranía: juventud que quiere comerse el mundo y veteranos que ya han visto demasiados muros para caerse aquí.
Diego García, firme bajo palos.
Jordan Sánchez, roca en defensa.
Gorka Pérez, corrector y guerrero.
Bastida y Dani González, corazón en el medio.
Y David Ferreiro, la voz de la experiencia, el ourensano que juega este derbi con algo más que sangre: lo juega con memoria.
En el vestuario verde también late la historia de Diego García, el portero que conoce bien la camiseta rival: exjugador del Ourense CF, sabe lo que significa enfrentarse y sentir la presión de la grada que una vez le aplaudió. Mañana no será un partido más para él: cada parada, cada balón, tendrá un peso doble, entre la memoria del pasado y la necesidad del presente.
Y en el banquillo, el cambio. El nuevo entrenador llega para encender una chispa donde solo quedaba humo. Necesita que el equipo crea, que se vuelva a sentir grande, que recuerde que Espiñedo también tiembla cuando quiere.
La palabra es “reacción”.
La victoria no es un deseo, es una obligación.
Los jugadores lo saben, el cuerpo técnico lo sabe, la afición lo suplica.
Ourense CF
Del lado visitante , el Ourense llega como un equipo joven, reconstruido, con cicatrices frescas pero con un carácter que se está forjando a golpes.
Álvaro Ratón, la serenidad hecha guantes.
Hugo Sanz, Fran Carmona, Miguel Prado, jugadores que han asumido el reto de sostener al equipo cuando más flaqueaba.
Aitor Aranzabe, Nacho, Juan Piera… nombres nuevos, pero miradas viejas, miradas de quien ya sabe lo que es luchar por algo que parece escaparse.
Este vestuario ha aprendido a remar contra corriente. Lo ha hecho en silencio, sin levantar la voz, intentando recuperar la identidad desde atrás, desde la defensa, desde ese orgullo más puro.
La palabra es “carácter”.
Un recordatorio de que estos partidos no se ganan con la pizarra. Se ganan desde el alma. Desde ese punto del corazón que arde cuando escuchas el himno rival.
Este partido puede cambiar el rumbo de la temporada.
Para uno de los dos, puede ser el primer paso hacia la salvación. Para el otro, un golpe del que cueste levantarse. Espiñedo dictará sentencia, como siempre.








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