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El derbi ourensano de Primera RFEF se jugó este sábado, 22 de noviembre de 2025, a las 18:30h en un Espiñedo lleno de tensión, nervios y necesidad. El Ourense CF se impuso al Arenteiro por 2 goles a 0.

Era un duelo directo por la permanencia: los dos en descenso, los dos heridos, los dos necesitados de algo más que tres puntos.

El ambiente lo decía todo: bufandas, silencios rotos, pulsaciones altas y un estadio encendido desde el calentamiento.

El Arenteiro saltó a Espiñedo con un 4-2-3-1 valiente, sostenido en la portería por Diego García, que vivía un partido especial ante su exequipo.

La defensa la formaron Jordan y Lluís Llácer en los laterales, con Eliseo y L. Lohr como pareja de centrales, buscando dar solidez ante el vértigo ourensanista.

En la sala de máquinas, Brais Val y Álex Bastida intentaron llevar el timón de un equipo que necesitaba personalidad en un derbi tan caliente.

Por delante, una línea de tres con calidad: Jaume Cuéllar en la izquierda, David Ferreiro en la derecha y Dani González como enlace, encargado de activar a un Arenteiro que se volcaba en ataque.

En punta, el encargado de finalizar fue Mingo, referencia ofensiva y primer defensor en la presión.

El Ourense CF respondió con su propio 4-2-3-1, serio y compacto, con Álvaro Ratón defendiendo el arco con experiencia.

El muro defensivo estuvo compuesto por Hugo Sanz en el lateral izquierdo y Miguel Prado en el derecho, con Aymane Jelbat y Carmona formando una pareja central sólida que sostuvo al equipo en los momentos más duros del encuentro.

En el doble pivote, Jerín Ramos y César Moreno llevaron el peso del partido: uno para robar, otro para construir.

La línea de mediapuntas la lideró Nacho Castillo, que aparecería más tarde como héroe, acompañado en las alas por Ouhdadi a la izquierda y A. Guerrero a la derecha, ambos profundos y valientes.

Arriba, la referencia fue Amin, siempre incómodo para la defensa rival y clave en las transiciones.

Andrea Cid ©️

El derbi arrancó con el Arenteiro desatado, mordiendo arriba desde el primer segundo. La grada de Espiñedo empujaba como en las grandes citas, y el equipo respondió: líneas adelantadas, agresividad en cada duelo y un Ourense CF que tardó varios minutos en encontrar su sitio. La primera gran sacudida llegó pronto: un balón colgado desde la izquierda, un rechace muerto en el área y un remate que terminó dentro. Espiñedo estalló… pero por poco tiempo.

El VAR llamó al colegiado y, tras revisar la jugada, la acción quedó anulada por fuera de juego. El rugido se transformó en protesta, pero el aviso estaba dado: el Arenteiro había salido a morder.

El Ourense CF, incómodo al inicio, comenzó a asentarse poco a poco. Jerín Ramos y César Moreno ajustaron líneas, Amin descargó algunos balones largos para aliviar la presión y Ouhdadi trató de estirar al equipo por banda, aunque sin demasiado peligro. El primer tiempo se convirtió en un pulso táctico: empuje verde, contención ourensanista y un derbi que olía a algo grande.

La segunda parte cambió el destino del partido. El Ourense CF salió con una marcha más, y el Arenteiro tardó en reaccionar. Y en ese tramo apareció el hombre del momento: Nacho Castillo

En el minuto 50, un centro raso al corazón del área para Nacho Castillo, que llegando desde segunda línea, golpeó de primeras ajustado al poste.

Andrea Cid©️

Los azules, lo celebraron con rabia: era un gol que valía oro.

El Arenteiro intentó responder con cambios ofensivos y más presencia en campo rival. Los centros laterales se multiplicaron y Álvaro Ratón tuvo un trabajo constante, siempre firme, siempre seguro. Pero el peligro más serio del segundo acto se hizo esperar… hasta el descuento.

Con Espiñedo volcado hacia delante, con todo el mundo empujando y los centrales prácticamente en área rival, llegó la sentencia.

Durante los minutos de descuento. Contra letal. Recuperación limpia, transición a tres toques y David Muñoz, que había entrado fresco, encaró, aguantó el choque y definió con frialdad delante del portero.

El banquillo ourensanista salió disparado hacia la banda y la afición visitante explotó.

Andrea Cid©️

Cuando el pitido final se apagó y el derbi quedó grabado en Espiñedo como uno de esos partidos imposibles de olvidar, los entrenadores dejaron frases que explicaron el alma del choque.

El técnico ourensano salió a la zona mixta todavía con la voz tocada por los nervios del final. No habló de euforia, sino de enfoque.

Con serenidad, explicó que el equipo lleva semanas con la mirada puesta en su camino real:

“Nos centraremos en Unionistas que es el primer partido, después en el Girona.”

“Hoy competimos como un equipo unido y maduro. La afición nos ha aportado ese aliento que necesitábamos.”

El técnico verde apareció dolido, pero no hundido. Sabía que su equipo había firmado fases muy buenas, especialmente en un primer tiempo en el que maniató al Ourense, presionó alto y hasta celebró un gol que el VAR les quitó de las manos.

“Hoy vimos mejoría, y eso es lo que nos llevamos. No puedo decir que fuimos superiores en esa primera parte porque no lo hemos sido.”

“Estos golpes duelen, pero aquí nadie baja la cabeza. Seguiremos trabajando, porque este grupo merece más.”

Sus palabras fueron un reflejo de su vestuario: “cabeza alta y también convicción”.

Andrea Cid©️