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El Anxo Carro fue escenario de un derbi cargado de tensión y ritmo, en el que el Lugo y el Ourense CF se midieron con la intensidad propia de las citas que no entienden de clasificaciones. Desde el primer minuto, el choque se jugó a un alto voltaje, con dos equipos valientes, presión arriba y disputas constantes, conscientes de que cada balón podía inclinar una balanza marcada por el orgullo y la rivalidad gallega. El Lugo venció al Ourense por la mínima (2-1)

Con Dani Llácer apostando por un once reconocible y equilibrado, el Ourense CF saltó al Anxo Carro decidido a competir de tú a tú en el derbi. Álvaro Ratón sostuvo al equipo desde la portería, con Carmona liderando la zaga como capitán, mientras el centro del campo buscó orden y llegada con Jerin y Nacho Castillo. Arriba, la movilidad de Amin y el talento de M. Camus marcaron la hoja de ruta de un Ourense valiente, preparado para discutirle el partido al Lugo desde el primer balón.

Por su parte, el Lugo presentó un once con carácter y experiencia, decidido a imponer su ley en casa. Iker Piedra fue el elegido bajo palos, protegido por una defensa sólida en la que destacó la jerarquía de I. Garriz y la profundidad de Samanes. En el centro del campo, la batuta recayó en K. Presa, capitán y eje del juego rojiblanco, acompañado por la energía de Amo y la calidad de Txus Alba. Arriba, el Lugo apostó por dinamita y desborde con Gayà, Pastrana y Neco Celorio, buscando gol desde los primeros compases.

El partido avanzó durante muchos minutos en un delicado equilibrio, con fases de dominio alterno y una sensación constante de que cualquier detalle podía romper la igualdad. El Lugo trató de llevar la iniciativa empujado por su afición, monopolizando la posesión y buscando profundidad por bandas, mientras que el Ourense CF se mostró ordenado, serio en defensa y peligroso a la contra, cerrando espacios y saliendo con criterio cada vez que recuperaba el balón. Álvaro Ratón sostuvo a los azulones en los momentos de mayor insistencia local, con varias intervenciones de mérito que mantuvieron el marcador intacto durante buena parte del encuentro.

Tras el paso por vestuarios, el ritmo se intensificó. El Lugo dio un paso al frente y comenzó a acumular llegadas, obligando al Ourense a replegarse más cerca de su área. El esfuerzo defensivo visitante fue notable, pero el partido terminó por romperse en el tramo final. En el minuto 74 llegó el primer golpe: Ognjen aprovechó una acción dentro del área para adelantar al Lugo, desatando la euforia en el Anxo Carro y premiando la insistencia rojiblanca.

El gol dejó tocado al Ourense, que intentó reaccionar adelantando líneas, pero esa valentía fue castigada apenas siete minutos después. En el 81, Ognjen volvió a aparecer para firmar su doblete, culminando una nueva llegada del Lugo y colocando el 2-0 que parecía sentenciar el derbi. Con el partido cuesta arriba, el Ourense no bajó los brazos y siguió creyendo hasta el final, buscando recortar distancias con orgullo y empuje.

La recompensa al esfuerzo visitante llegó ya en el tiempo añadido. En el 90+1, Nacho encontró el premio al insistir en una jugada ofensiva y batió al guardameta local para firmar el 2-1, un gol que devolvió emoción a los últimos instantes. Sin embargo, el tiempo no fue suficiente para completar la remontada, y el Lugo supo gestionar los segundos finales para amarrar la victoria en un derbi intenso, competido y decidido por la pegada local en los minutos clave.

Tras el duro 2‑1 en contra frente al CD Lugo, Dani Llacer se mostró sincero y exigente con la actuación de su equipo. El mister destacó que, “en la primera parte hicimos un partido muy bueno”, con intensidad y descaro, pero que ese nivel de compromiso debía mantenerse durante los 90 minutos.

Llacer compareció en rueda de prensa tras el término del choque , y valoró el mismo :“no podemos quedarnos en dos o tres situaciones mano a mano y prácticamente no tirar a portería”

Y añadió : “Tenemos que exigimos muchísimo más; sabemos que vinimos a un estadio muy complicado contra un gran equipo”, añadió con firmeza.

El técnico del Ourense subrayó la necesidad de corregir esos errores para los próximos encuentros, porque el equipo tiene calidad y ambición, pero no puede permitirse relajarse en momentos clave. A pesar de la derrota, Llacer confió en la actitud de sus jugadores y en que este tipo de experiencias servirán para crecer: “Son detalles, pero son los que deciden partidos así”, concluyó.

Con este 2‑1 frente al Lugo, el Ourense CF cierra la primera parte de la temporada dejando sensaciones encontradas: por un lado, la intensidad y el carácter mostrados en varios encuentros reflejan un equipo competitivo y con potencial; por otro, la falta de acierto en momentos clave y la dificultad para mantener la concentración durante todo el partido evidencian que aún queda mucho por pulir. Dani Llacer insiste en que aprender de estos detalles será clave para encarar la segunda mitad del curso con más regularidad y confianza, consolidando al Ourense CF como un conjunto sólido y ambicioso dentro de la categoría.