Luismi Cruz regresa y enciende la semana clave del Dépor

El miércoles amaneció húmedo sobre Abegondo, con ese cielo gallego que parece hecho de bruma y espera. Cuando los jugadores del Deportivo fueron entrando uno a uno en la Ciudad Deportiva, algo se notaba distinto: era día de regreso. Y no un regreso cualquiera. Luismi Cruz, una de las piezas más dinámicas del ataque blanquiazul, volvía a integrarse con normalidad después de días al margen.
Para una plantilla que vive cada semana como si fuese decisiva, tener de nuevo al gaditano sobre el césped fue casi una inyección de energía. Se le vio sonreír, intercambio rápido de bromas, la sensación de quien sabe que ya vuelve a estar disponible para ayudar.
La mañana no empezó directamente en el campo, sino en la sala de vídeo, ese lugar donde se construyen muchas victorias invisibles. El grupo repasó detalles, patrones, errores corregibles, situaciones de partido. Allí, entre luces bajas, Antonio Hidalgo comenzó a dibujar la semana.
Con el duelo ante la Real Sociedad B adelantado al sábado, el Dépor no tiene tiempo que perder. Nada más pisar el césped, el ritmo se volvió frenético: rondos rápidos, circulación eléctrica, secuencias de pase en espacios reducidos. Se buscaba precisión, pero sobre todo velocidad mental.
Entre los que trabajaban al margen —poniéndose a punto, empujando para volver— destacaban Ximo Navarro y Daniel Bachmann. Poco a poco recuperan sensaciones, y su presencia cercana al grupo apunta a un horizonte de buenas noticias en un equipo que necesita tener a todos disponibles.
Mientras tanto, Luismi Cruz participaba con normalidad. Cada toque suyo tenía ese punto de chispa que lo caracteriza: el amago sutil, el control orientado, la pausa que rompe dos defensas. El cuerpo técnico observaba, tomaba notas, intercambiaba impresiones… una pieza está de vuelta, y eso cambia las posibilidades.
El entrenamiento terminó con un fútbol reducido intenso, casi una pequeña batalla en espacios cortos. Gritos, choques sanos, celebraciones cuando entraba un gol.
Al terminar la sesión, llegó la frase que marcó el día. Con el sudor aún brillando en la frente, desde el entorno del vestuario se dejó claro que el equipo viaja unido hacia un objetivo: sumar los tres puntos en Riazor, sea cual sea el once que Hidalgo decida.
“Ponga quien ponga el míster, vamos a ir a por los tres puntos.”
Una frase sencilla, sí, pero contundente. La clase de mensaje que deja entrever un grupo con hambre, con mentalidad, con la convicción de que la competencia interna no divide, sino que empuja.
Y ese espíritu se notó en todos: en los que vuelven, en los que esperan su oportunidad, en los que cargan el equipo a las espaldas cada semana. La plantilla al completo sabe que esta parte del calendario no permite respiros.
El Dépor mira al sábado con determinación
El camino hacia el duelo ante la Real Sociedad B ya está marcado. No hay margen para despistes. El calendario aprieta, la afición exige, y Antonio Hidalgo necesita tener a su equipo afinado tanto en piernas como en confianza. La vuelta de Luismi Cruz añade variantes y creatividad; la posible recuperación de otros compañeros abre alternativas tácticas; y la actitud del grupo deja una sensación clara: este equipo quiere más.







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